lunes, 6 de noviembre de 2017

Sí hay pedazos de ciudad que me encantan, se retratan en aquellos recónditos gigantes de cemento que sin vivir se convirtieron en palabras, en colores del otro.
Se convirtieron en la conexión, donde todo transeúnte se cuestiona, se sonríe y se imagina las hazañas destinadas a esos mensajes plasmados al raz del aire.
A veces nos cuestionamos los propósitos, la intención de la misión, nos imaginamos la satisfacción detrás o simplemente seguimos.
Gracias por los mensajes, que sin remitente fijo, que sin decir nada registran tu existencia, tu eternidad, tu sonrisa. Gracias por seguir acá.

Feliz cumple Fran

viernes, 27 de octubre de 2017

Y cuando todo se vuelve silencio y tenes ganas de repetir la rutina, entrecerras los ojos y volves.
A oscuras. Aprendí que no me molestaba el silencio cuando me quedaba sola. Aprendí a confiar y a dormirme enseguida, sabiendo que entre tus brazos no había de qué preocupar. Aprendí a dejar los ojos abiertos más de una hora para mirar una serie.
Hoy, nada.
La serie, los ojos despiertos rodeados de luz y falta tu sonrisa complaciente de que estoy con vos, tus ganas de volver la escena atrás porque no leíste y tus conclusiones finales.

¿Y sí al fin y al cabo sí fuiste el amor real?
Ya está.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Una sociedad invadida por las palabras.
Las palabras huyen por las paredes,
aquellas inundadas de  raíces que corroen la pintura de las viejas fachadas platenses,
huyen porque no quieren verse inmovilizadas,
huyen porque no quieren dejar de ser leídas.
Aquel vecino que equivocado habla de una juventu sin más, de una juventu perdida.
Se pierde en los relatos del pasado, en lo tabú de la resistencia, sin recordar que  la palabra siempre es el arma del desprotegido.
Y las ves, las ves correr sin querer esconderse.
Las ves queriendo resistir  el tiempo sin perder protagonismo.